domingo, 13 de abril de 2008

Unos buenos rajes al cuadrado







Este libro, “Rajes del oficio 2”, al que he tenido la libertad e oportunidad de darle una leida, da más que una idea basíca sobre el asunto y es que entrevista a todos los periodistas destacados, a mi me pareció un simple ensayo sobre el periodismo en el Perú, en el que personifica a las personas de carne y hueso que están detrás de las noticias nacionales.

En éste se consignan los puntos de vista y las confesiones de Fernando Rospigliosi, Juan Carlos Tafur, Jaime Bedoya, Augusto Álvarez Rodrich, Cecilia Valenzuela, Jaime de Althaus, Enrique Zileri, Gustavo Gorriti, Fernando Ampuero y Mario Vargas Llosa.

Se enfocan cuestiones que se tienen que tomar en cuenta para ser un periodista con experincia, ganas y coraje y que además tiene que ser el pan de cada dia como por ejemplo:

¿Dónde reside el poder?, ¿Cómo debe ser la relación entre prensa y poder?, ¿Existen temas que no deberían tocarse? ¿Son válidas las razones de Estado para silenciar una información? ¿El Estado debe poseer medios de comunicación?, ¿Qué es ser periodista? , etc.

Éstas son algunas de las interrogantes que plantea el libro y que son respondidas al mismo estilo que “Rajes del oficio”, que, en conjunto, configuran varias partes imprescindibles para entender mejor al periodismo y al Perú de nuestro tiempo actual.


A mi parecer en general, me parece un libro remotamente insípido, aburrido como leer la constitución artículo por artículo, no me atrae mucho las opiniones o características de las entrevistas, pero resulta ser utíl y pieza clave para todo aquel adevenizo encaminado a esa profesíon como su porpia biblía a mi parecer porque no es tan entretenido como supone, es más que nada una antología.


http://www.chisac.com/psalinas.htm

domingo, 6 de abril de 2008

Para ver, escuchar y aprender: La oferta musical televisiva

La historia del rock ha dado tela para cortar y coser desde los parches con el símbolo de la anarquía del punk hasta el vestido marciano que usaba David Bowie cuando reencarnó como Ziggy Stardust. Por supuesto, también ha sido materia prima de varios documentales, con mayores o menores logros, y visiones parciales o abarcativas. Seven ages of rock (Siete edades del rock), la serie de programas sobre la historia de este género coproducida por la BBC inglesa y VH1 Classic, llegará el próximo lunes a las 23 a las pantallas argentinas a través de VH1 y, con su brillante cargamento de entrevistas flamantes y material de archivo, seguramente instalará la polémica entre los rockeros. “¿Cómo que no aparecen Los Beatles ni Elvis Presley?”, se indignarán unos cuantos. “¿Por qué no le prestaron más atención a la psicodelia?”, será el reclamo de otros. Y habrá quien pida por Joy Division, por los Doors o por Alice Cooper. Pero la historia contada en esta serie no es toda la historia del rock, sino la de siete de sus subgéneros más importantes, narrada de un modo en el que se puede ver la evolución aunque falten algunos nombres importantes.

El programa que abre la serie, My generation, cubre los primeros años del rock, con el foco en las bandas británicas que, influidas por el blues norteamericano, se plantaron con una actitud y un sonido novedosos: los Rolling Stones, The Who, The Animals, The Kinks y Cream. El segundo, que se emitirá el lunes 14, será White light, white heat, dedicado al art rock, desde The Velvet Underground y David Bowie hasta Pink Floyd y Genesis. Blank generation será la historia de dos ciudades, Nueva York y Londres, en las que estalló el punk con los Sex Pistols, Pa-tti Smith, The Clash y The Ramones. El desarrollo del heavy metal se muestra en Never say die, desde Black Sabbath hasta Metallica, mientras que en We are the champions se revisa el rock para estadios de Queen, Bruce Springsteen, The Police y Dire Straits. El sexto episodio es Left of the dial, dedicado al rock alternativo de R.E.M. y Pixies, que salió a la luz con el éxito de Nirvana; el séptimo, What the world was waiting for, repasa desde la prehistoria del britpop con The Smiths hasta su progenie, los Libertines y los Arctic Monkeys, sin descuidar a Oasis, por supuesto.

Tal vez lo más llamativo del primer episodio de la serie es que no hay ninguna referencia a Elvis Presley, Little Richard y Jerry Lee Lewis. “Apuntamos al rock separado de otros géneros, específicamente separado del rock and roll”, le explica a Página/12 el productor general de Seven ages..., William Naylor. Para él y su grupo, el punto de partida del rock se da a mediados de los ’60, cuando aparece como algo diferente al pop y al rock and roll, tanto en sonido como en actitud. “Elvis fue enormemente importante, pero no era realmente rock”, se planta Naylor. “Nos interesaba más ir a la verdadera fuente, así que en el primer capítulo se puede ver que los músicos británicos, que recibieron alguna influencia de Elvis, en realidad fueron más influidos por los bluseros... que a su vez habían influido en Elvis. Con la serie queríamos ir hacia adelante y encarar apropiadamente la historia. Cuando se presentan esta clase de programas, mucha gente espera que sean una lista en la que esté todo, pero no es lo que hacemos nosotros. Preferimos concentrarnos en pocos artistas e historias y tratamos de darles el mayor desarrollo posible, porque si metés a demasiados artistas todo se diluye y pierde interés.”

En la versión de Seven ages... que emitió la BBC, el primer capítulo era completamente diferente al que se verá aquí: de un modo notable, se centraba en Jimi Hendrix y desde él se movía hacia el resto de la contracultura de los 60, incluidos Bob Dylan y Los Beatles. Pero en la versión internacional, los productores debieron apelar a una narración en la que no aparecieran ni Hendrix ni Los Beatles. “Es imposible conseguir los derechos de las canciones de ambos para usarlas en programas de televisión”, asegura Naylor. “Pudimos hacerlo para el Reino Unido por las leyes que tenemos y porque la BBC tiene vínculos con las compañías discográficas, pero en el resto del mundo nos encontramos con una negativa total. Así que tuvimos que contar esa parte de la historia sin Hendrix.”

En su intento de agrupar a siete de las “edades” del rock, Naylor y su equipo hicieron algunas movidas sorprendentes que funcionaron bien, como la de ubicar a Velvet Underground junto a Pink Floyd en el capítulo dedicado al art rock. “El modo obvio de contar las cosas habría sido decir que el punk estuvo enormemente influido por Velvet, lo que también es verdad, pero es bastante interesante que el manager de Pink Floyd haya querido firmar antes a Velvet. Muchas de estas historias siempre se cuentan del mismo modo, entonces es agradable tratar de encontrar algo sorprendente y fresco sin alejarse de la verdad.” Sin embargo, para él no radica en eso el principal logro de Seven ages...: “Buscamos ubicar a la música en un contexto más amplio, para que se pueda ver el desarrollo, desde que emerge hasta que cambia”, continúa Naylor. “Con Pink Floyd, por ejemplo, puede verse cómo empezaron como una banda pop interesante y luego pasaron a ser una banda de estadios ambiciosa. Si hubiéramos puesto a treinta artistas por programa, no habríamos podido explorar bien esa historia. Un costado positivo de series como Seven ages... es que a menudo se incrementan las ventas de discos de los artistas que aparecen, porque la gente quiere escuchar más de ellos.”

sábado, 5 de abril de 2008

jueves, 3 de abril de 2008

Mi barrio rosa


Sinceramente, me dolerá muchisimo dejar mi calle que he ivido casi toda mi vida, San Borja querida y es por cuestiones del destino me ire a vivir a Chakarilla en un año aproximadamente y hay tantas cosas que recordare de mi calle, mi barrio en otras palabras que para ser franco hay una en particularidad que no lo quitare de mi cabeza, pues en mi calle abundaban todo tipo de prostitutas, especialmente en mi parque.

Cuando vine a San borja Sur en el 97", me pareció bestial el lugar a diferencia de donde vivia antes, me refiero a que era ams chica y de un solo piso y porque se había vuelto peligrosa, en cambio en Gozzoli era ams pintoresco y acogedor y de muy buenos vecinos doctores que fueron muy gentiles en la bienvenida.

Inmediatamente recorrí el lugar en mi bicicleta, buenos departamentos, buen clima y me hice amigos de por ahí, asi que en als tardes paseábamos o jugábamos fútbol en las tardes en el parque y como terminábamos hasta la noche, mugrientos y cansados nos reuniamos para conversar o echarnos en el grass, cuando curiosamnete a cierta hora veiamos a un grupo de chicas bien despampanantes, de ligera ropa de lo llamado moral y de apariencia rebelde y coquetona a la ves, pero no pensamos en nada más ahí porque nos fuimos al instante debido a que teníamos cole en la mañana.

Esperábamos el sabado para divertirnos por el parque y por tener la curiosidad d eevr otra ves a ese grupito atractivo de féminas, pero tuvimos que esperar hasta la noche donde volvió el suspenso, todas ellas de pinta sensual y con exagerada ropa corta, aunque nos referiamos a las minifaldas nada más por nuestros ojos y de la nada venían grupos de chicos, especifícamente de mayor edad y les conversaban como si nada, era extraño no eran conocidos o familiares por la edad y para remate poruqe se iban y se metían en el carro defrente, con el paso del tiempo así sucedían las cosas hasta que ya no había nadie.

Estas divertidas ocurrencias pasaban aveces entre semana, pero fijo en sabados ó domingos. Entre nosostros parecía que era obvio lo que ocurría y quienes eran, pues ya eramos adolescentes y las hormonas nos descifraban el acertijo, claro eran porstitutas en mi parque, en mi nuevo parque, que alegría la felicidad aun paso de distancia, que lujo podríamos intentarlo, pues de estas cosas era nuestra especialidad, nuestra maestría y quedamos en hacerlo después de clases. El día llegó y nos propusimos a hacerle el habla tambíen pero lo extraño es que en la hora punta donde aparecían ya no estaban, estaba vacío el lugar, fue entonces cuando averiguamos por ahí era que las botaron porque las quejas de los vecinos estremecieron al serenazgo y las despacharon.


Gozzolí fue mi calle predilecta por esa aventura que no llegué a disfrutar como hubiese querido, pero fue lo que me hizo sentir en casa después de los horrores de la mudanza que no habrá algo para remediarlo, espero que en mi nuevo hogar, encuentre algo parecido o más bien le reto a que pueda superar a mi calle Sanborjina.