
Sinceramente, me dolerá muchisimo dejar mi calle que he ivido casi toda mi vida, San Borja querida y es por cuestiones del destino me ire a vivir a Chakarilla en un año aproximadamente y hay tantas cosas que recordare de mi calle, mi barrio en otras palabras que para ser franco hay una en particularidad que no lo quitare de mi cabeza, pues en mi calle abundaban todo tipo de prostitutas, especialmente en mi parque.
Cuando vine a San borja Sur en el 97", me pareció bestial el lugar a diferencia de donde vivia antes, me refiero a que era ams chica y de un solo piso y porque se había vuelto peligrosa, en cambio en Gozzoli era ams pintoresco y acogedor y de muy buenos vecinos doctores que fueron muy gentiles en la bienvenida.
Inmediatamente recorrí el lugar en mi bicicleta, buenos departamentos, buen clima y me hice amigos de por ahí, asi que en als tardes paseábamos o jugábamos fútbol en las tardes en el parque y como terminábamos hasta la noche, mugrientos y cansados nos reuniamos para conversar o echarnos en el grass, cuando curiosamnete a cierta hora veiamos a un grupo de chicas bien despampanantes, de ligera ropa de lo llamado moral y de apariencia rebelde y coquetona a la ves, pero no pensamos en nada más ahí porque nos fuimos al instante debido a que teníamos cole en la mañana.
Esperábamos el sabado para divertirnos por el parque y por tener la curiosidad d eevr otra ves a ese grupito atractivo de féminas, pero tuvimos que esperar hasta la noche donde volvió el suspenso, todas ellas de pinta sensual y con exagerada ropa corta, aunque nos referiamos a las minifaldas nada más por nuestros ojos y de la nada venían grupos de chicos, especifícamente de mayor edad y les conversaban como si nada, era extraño no eran conocidos o familiares por la edad y para remate poruqe se iban y se metían en el carro defrente, con el paso del tiempo así sucedían las cosas hasta que ya no había nadie.
Estas divertidas ocurrencias pasaban aveces entre semana, pero fijo en sabados ó domingos. Entre nosostros parecía que era obvio lo que ocurría y quienes eran, pues ya eramos adolescentes y las hormonas nos descifraban el acertijo, claro eran porstitutas en mi parque, en mi nuevo parque, que alegría la felicidad aun paso de distancia, que lujo podríamos intentarlo, pues de estas cosas era nuestra especialidad, nuestra maestría y quedamos en hacerlo después de clases. El día llegó y nos propusimos a hacerle el habla tambíen pero lo extraño es que en la hora punta donde aparecían ya no estaban, estaba vacío el lugar, fue entonces cuando averiguamos por ahí era que las botaron porque las quejas de los vecinos estremecieron al serenazgo y las despacharon.
Gozzolí fue mi calle predilecta por esa aventura que no llegué a disfrutar como hubiese querido, pero fue lo que me hizo sentir en casa después de los horrores de la mudanza que no habrá algo para remediarlo, espero que en mi nuevo hogar, encuentre algo parecido o más bien le reto a que pueda superar a mi calle Sanborjina.


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